Señor, ¡Dános Santos Sacerdotes para tu Iglesia!
SACERDOTES PARA SU IGLESIA
Este mundo de hoy, tiene más que nunca necesidad de que se le hable de DIOS AMOR; de contemplar su rostro en CRISTO, VIVO en SU IGLESIA y en los SACRAMENTOS.
Los hombres de hoy, tenemos necesidad de SANTOS y BUENOS SACERDOTES que nos den a JESÚS, en los sacramentos que El mismo nos ha regalado.
Todo católico debe sentir el deseo de "pedir a Dios, por los sacerdotes ya existentes y para que surjan muchos jóvenes llamados por el Señor, a entregar su vida en el sacerdocio". Que en nuestros pueblos y comunidades, el Señor llame a muchos jóvenes y no tan jóvenes –a quienes el quiera-; y los elija para "servirlo a El y a la Iglesia". El sacerdocio es un "don de Dios".
"Nadie tiene derecho a recibir el sacramento del Orden. en efecto, nadie se arroga para sí mismo este oficio. Al sacramento se es llamado por Dios (cf HB 5,4). Quien cree reconocer las señales de la llamada de Dios al ministerio ordenado, debe someter humildemente su deseo a la autoridad de la Iglesia a la que corresponde la responsabilidad y el derecho de llamar a recibir este sacramento. Como toda gracia, el sacramento sólo puede ser recibido como un don inmerecido" (CIC 1578).
Realizar una breve reflexión acerca del "don del sacerdocio en la Iglesia", es una muy buena ocasión para realizar consideraciones, que también debemos comprender como católicos para que cada vez más y mejor, se comprenda la misión del sacerdote…
SACERDOTE PARA SIEMPRE
"Este sacramento configura con Cristo mediante una gracia especial del Espíritu Santo a fin de servir de instrumento de Cristo a favor de su Iglesia. Por la ordenación recibe la capacidad de actuar como representante de Cristo, Cabeza de la Iglesia, en su triple función de sacerdote, profeta y rey".
"Como en el caso del Bautismo y de la Confirmación, esta participación en la misión de Cristo es concedida de una vez para siempre. el sacramento del orden confiere también un carácter espiritual indeleble y no puede ser reiterado ni ser conferido para un tiempo determinado (cf Cc.de Trento: DS 1767;LG 21.28.29;PO 2)".
"Un sujeto válidamente ordenado puede ciertamente, por justos motivos, ser liberado de las obligaciones y las funciones vinculadas a la ordenación, o se le puede impedir ejercerlas (cf CIC can. 290-293;1336,1,nn3º y 5º;1338,2), pero no puede convertirse de nuevo en laico en sentido estricto (cf Cc. de Trento: DS 1774) porque el carácter impreso por la ordenación es para siempre. La vocación y la misión recibidas el día de su ordenación, lo marcan de manera permanente".
"Puesto que en último término es Cristo quien actúa y realiza la salvación a través del ministerio ordenado, la indignidad de éste no impide a Cristo actuar…" (CIC 1581 ss).
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CRISTO ACTUA DESDE ESTE HOMBRE PECADOR
A alguien puede parecerle inadecuado o muy fuerte, este título. Pero es la verdad. Cristo, actúa y realiza su obra salvadora en el corazón del hombre que abraza el camino de la fe, desde este ´hombre tomado entre los hombres: el sacerdote`, con sus virtudes y pecado, riquezas y pobrezas. Quiero citar textualmente las palabras del Catecismo de la Iglesia Católica, para expresar "la gracia y misión del sacerdote".
"Esta presencia de Cristo en el ministro no debe ser entendida como si éste estuviese exento de todas las flaquezas humanas, del afán de poder, de errores, es decir del pecado. No todos los actos del ministro son garantizados de la misma manera por la fuerza del Espíritu Santo. mientras que en los sacramentos esta garantía es dada de modo que ni siquiera el pecado del ministro puede impedir el fruto de la gracia, existen muchos actos en que la condición humana del ministro deja huellas que no son siempre el signo de la fidelidad al Evangelio y que pueden dañar por consiguiente a la fecundidad apostólica de la Iglesia" (CIC 1550).
Quiero repetir estas palabras del santo Cura de Ars: "El sacerdote continúa la obra de redención en la tierra"…" si se comprendiese bien al sacerdote en la tierra se moriría no de pavor sino de amor"… ´el sacerdote es el amor del corazón de Jesús".
Juan Pablo II, repetía con insistencia: "La vitalidad y la madurez de una diócesis están en proporción con el número y la calidad de sus vocaciones sacerdotales".
No recuerdo en este instante, dónde leí (o qué santo lo dijo): "Basta un hombre lleno de celo para transformar un pueblo". Cuánto puede obrar el Señor, desde un santo sacerdote. Ese santo sacerdote nace en la oración de este mismo y de las comunidades y familias que se lo piden al Señor. Es una gracia que hay que pedirla siempre: ministros fieles y atentos, entregados y transformados por la Palabra y el encuentro íntimo con el Señor, en el Sagrario.
"La Iglesia necesita hoy sacerdotes que sean plenamente conscientes del don de gracia que reciben con la ordenación presbiteral y con la misión encomendada a ellos, en un tiempo de rápido y profundos cambios. A fin de que nuestras comunidades crezcan armoniosamente en la verdad y en la caridad, en torno a la Eucaristía y a la palabra de dios, es indispensable la presencia de sacerdotes que actúen en nombre de Cristo y vivan en íntima unión con él, que los ha llamado y enviado. La Iglesia necesita presbíteros que sepan conformar siempre su conducta con el modelo de buen Pastor, dejándose guiar con docilidad por el espíritu santo, en plena comunión con sus obispos" (Benedicto XVI, A los Obispos Italianos).
CUANDO SE PIENSA
Quisiera compartir este hermoso texto, escrito por HUGO WAST. Se lo ha leído mucho y difundido, en tantas y tantas ocasiones y comunidades. Pero, no deja de "ilustrarnos y hacernos reflexionar acerca de este Don tan estupendo del Señor, a su Iglesia". Hagámoslo una oración, para revalorizar la misión del sacerdote entre nosotros…
"Cuando se piensa que ni la Santísima Virgen puede hacer lo que un sacerdote;
Cuando se piensa que ni los ángeles, ni los arcángeles , ni miguel, ni Gabriel, ni Rafael, ni príncipe alguno de aquellos que vencieron a lucifer pueden hacer lo que un sacerdote;
Cuando se piensa que Nuestro Señor Jesucristo, en la última Cena, realizó un milagro más grande que la creación del universo con todos sus esplendores, y fue: convertir el pan y el vino en su Cuerpo y en su Sangre para alimentar al mundo; y que este portento, ante el cual se arrodillan los ángeles y los hombres, puede repetirlo cada día un sacerdote;
Cuando se piensa en el otro milagro que solamente un sacerdote puede realizar: perdonar los pecados y que lo que él ata en el fondo de su humilde confesionario, Dios, obligado por su propia palabra, lo ata en el cielo, y lo que él desata, en el mismo instante lo desata Dios;
Cuando se piensa que la humanidad se ha redimido y que el mundo subsiste porque hay hombres y mujeres que se alimentan cada día de su Cuerpo y de esa Sangre redentora que sólo un sacerdote puede realizar;
Cuando se piensa que el mundo moriría de la peor hambre si llegara a faltarle ese poquito de pan y ese poquito de vino;
Cuando se piensa que eso puede ocurrir, porque están faltando las vocaciones sacerdotales; y que cuando eso ocurra se conmoverán los cielos y estallará la tierra, como si la mano de Dios hubiera dejado de sostenerla; y las gentes aullarán de hambre y de angustia, pedirán ese pan y no habrá quien las absuelva, y morirán con los ojos abiertos por el mayor de los espantos.
Cuando se piensa que un sacerdote hace más falta que un rey, más que un militar, más que un banquero, más que un médico, más que un maestro, porque él puede reemplazar a todos y ninguno puede reemplazarlo a él.
Cuando se piensa que un sacerdote, cuando celebra en el altar, tiene una dignidad infinitamente mayor que un rey; y que no es ni un símbolo, ni siquiera un embajador de Cristo, si no que es Cristo mismo que está allí repitiendo el mayor milagro de Dios;
Cuando se piensa todo esto, uno comprende la inmensa necesidad de fomentar las vocaciones sacerdotales;
Uno comprende el afán con que, en tiempos antiguos, cada familia ansiaba que de su seno brotase, como una vara de nardo, una vocación sacerdotal;
Uno comprende el inmenso respeto que los pueblos tenían por los sacerdotes, lo que se reflejaba en las leyes;
Uno comprende que el peor crimen que puede cometer alguien es impedir o desalentar una vocación;
Uno comprende que provocar una apostasía es ser como judas y vender a Cristo de nuevo;
Uno comprende que si un padre o una madre obstruyen la vocación sacerdotal de un hijo, es como si renunciaran a un título de nobleza incomparable;
Uno comprende que más que una Iglesia, y más que una escuela, y más que un hospital, es un seminario o un noviciado;
Uno comprende que dar para construir o mantener un seminario o un noviciado es multiplicar los nacimientos del Redentor;
Uno comprende que dar para costear los estudios de un joven seminarista o de un novicio es allanar el camino por donde ha de llegar al altar un hombre, que durante media hora, cada día, será mucho más que todas las dignidades de la tierra y todos los santos del cielo, pues será Cristo mismo sacrificando su cuerpo y su Sangre para alimentar al mundo".
TESTIMONIOS: "ENFERMO TERMINAL CONMUEVE A CHILE"
Francisco Jiménez Araya, tiene 30 años de edad u padece un cáncer Terminal desde noviembre pasado. Él ha enfrentado su enfermedad con coraje y aunque tal vez en algún momento pensó que no cumpliría su sueño de toda la vida, hace unos días lo logró: fue ordenado sacerdote.
En junio pasado el joven fue ordenado sacerdote cuando le diagnosticaron la enfermedad. Pronto comenzó a recibir tratamiento en el Hospital Clínico de la Universidad Católica de Chile.
Conocido por familiares y amigos como "Panchito", el flamante presbítero recibió el orden sacerdotal el 11 de enero pasado en el hogar Santo cura de ars, una casa de reposo para sacerdotes de santiago, en una ceremonia presidida por el Obispo de Illapel, Mons. Rafael de la Barra.
Panchito escogió como lema para la ocasión la cita del Salmo 99: "Servid al Señor con alegría".
En la homilía Mons. De la Barra señaló que el nuevo presbítero presta con su testimonio "un gran servicio a la Iglesia y a los enfermos que viven con él, mostrándoles esperanza y fe en Dios".
Agregó que el Padre Jiménez ya es un sacerdote para toda la eternidad y recordó que "pese a su enfermedad, la posibilidad de un milagro siempre está latente". "El puede ser tratado como sacerdote con total propiedad, prueba de ello es que es capaz de celebrar una Misa aún cuando debe permanecer en silla de ruedas", aclaró (ACI).
"LO QUE DIOS OBRA CUANDO HAY AMOR": ESE ERA MI CALIZ
"El tiempo de preparación para mi ordenación sacerdotal resultó escaso, pero esto mismo me ayudó a relativizar ciertas cosas que suelen distraer la atención de lo esencial. al fin y al cabo, lo verdaderamente importante era que elegía definitivamente a Dios como mi único todo, y que concretamente lo haría al servicio de mis hermanos en la Iglesia.
Ya estábamos sobre la fecha de la ceremonia y todavía no tenía casulla ni cáliz.
Igualmente habría podido , a último momento, pedirlos prestados en la parroquia. Pero el mismo día de la ordenación me llegó primero la casulla, simple y hermosa, y luego un cáliz, también simple y decoroso.
Me confirmaban que, poniendo primero el Reino de Dios, el resto llega por añadidura. Pero, además, casi al mismo tiempo, me entregaron un sobre con una buena suma de dinero y una tarjeta que decía: "Para tu cáliz".
A esta altura ya no era necesario.
Al día siguiente, sin embargo, vino a verme una persona pobre, angustiada porque tenía que pagar una deuda y corría el riesgo de terminar presa.
Entonces comprendí que este pobre era "mi cáliz", y le di el dinero " E.R.
Para finalizar estas reflexiones acerca del sacerdote y la necesidad que tenemos de él, quiero compartir un Testimonio muy lindo. Publicado en la edición extraordinaria de "SIMIENTE", una revista vocacional del Seminario "SAN CARLOS BORROMEO" (Arquidiócesis de rosario); con motivo del 40 aniversario del mismo, en 1979.
"CONFIDENCIAS DE UN CURA", fue escrito por el joven sacerdote Padre José Luis P., quien poco tiempo después "entregara su vida por amor a Cristo y a sus hermanos"…
Se los dejo, como reflexión final para que "no dejemos de orar por santos y valientes sacerdotes", "que entreguen su vida y sean fieles al Señor". Valoremos los sacerdotes que El nos ha regalado, respetándolos y orando, orando mucho por ellos…
En la Sección "Tiempo de Oración", les dejo una hermosa Oración escrita hace unos años por un Obispo. Hagámosla en familia, todos los días…
¡CONFIDENCIAS DE UN CURA!
Usted, Padre, que está más cerca de Dios...
¡Por favor, Padre, Usted...!
¡Vamos, que los curas...!
¡Ustedes sí que...!
Padre, tengo un problema y vengo a confiárselo, porque Ustedes...
Estas y otras muchas expresiones semejantes que he oído más de una vez, me dan a entender que a pesar de que los sacerdotes hayamos cambiado nuestra fisonomía externa, y aunque quienes se acerquen a nosotros con buena voluntad puedan conocer cómo somos, qué pensamos, cómo transcurre nuestra vida, hay sin embargo, una nota de misterio en nosotros que todos terminan reconociendo. Algunos lo enfrentan con naturalidad y respeto, otros con incrédula picardía, otros con un infundado resentimiento. Hay una zona de nuestra vida que algunos pretenden llenar con el producto de su imaginación, no siempre bien intencionada, y ante la cual prefieren otros guardar un prudente silencio.
Detenerme a describir la actividad externa de un sacerdote no es la finalidad propia de este artículo. No resultará difícil a nadie averiguarlo. Es precisamente de lo que no se ve desde el exterior, aquello que los sacerdotes no revelamos con frecuencia, lo que permanece oculto para la mayoría, lo que sólo un sacerdote puede confesar, de eso quisiera escribir.
A riesgo de defraudar la curiosidad y expectativa de los lectores, debo comenzar advirtiéndoles que, en buena parte, los sacerdotes somos un misterio para nosotros mismos. ¡Cuántas veces contemplándome a mí mismo, vuelve a sorprenderme la locura que he hecho al consagrarme a este misterio!. Cómo no va a resultar extraña mi vida si parece contradecir en todo la tendencia general: ante el afán generalizado de poseer, de alcanzar el máximo de confort y de asegurar el presente y el futuro, he elegido la pobreza, ante e! anhelo de formar una familia he elegido una inevitable soledad; ante la inclinación a la autorrealización y autosuficiencia, he optado por poner mi vida en manos de Dios y de la Iglesia por una obediencia incondicional. Si me miro con ojos humanos descubro aterrado que mi vida está en el aire, y si persisto en esta mirada, la tentación ele agarrarme de aígo o de alguien se me hace casi irresistible. ¿Dónde vas estúpido Quijote, caballero anacrónico que no saoes gustar las dulzuras de este siglo?
Si cambio la óptica y me miro con otros con los interiores, entonces tropiezo al instante con un misterio simple pero insondable, cuyo nombre conozco muy bien, aunque no por ello deja de ser un Misterio: se llama JESUCRISTO.
Para los cristianos de verdad, este nombre dice mucho lo dice todo. ¡Si superan cómo resuena en el corazón de un sacerdote!. Es el único que puede Uenar los vacíos que dejaron las renuncias, porque es por El que se efectuaron. Mi soledad es soledad con El mi pobreza es riqueza en El, mi voluntad es sólo la suya. Es una dulce esclavitud, una amorosa esclavitud. Sabe El muy bien que puede pedirme lo que quiera, ya no se decir que no. Aunque me pidiera el sacrificio de mi vida, sólo me animaría a suplicarle que no se alejara de mi lado. No existe para mí más que un peligro sólo una posibilidad me asusta, separarme de El.
Es tal la comunión de nuestro destino que a cada paso veo repetirse en mi vida la suya, como en un carbónico. Como El he aprendido a amar la libertad que da el dejarlo todo frente a la voluntad del Padre. Como El encuentro mi gozo y mi descanso en los momentos de soledad y silencio, en el desierto junto al Padre. Su modo de ver las cosas y los hombres se me pega en los ojos y la humanidad se me presenta como un gran rebaño de oevejas, desorientadas y hambrientas, sin pastor. Su dolor ante el conflicto entre los planes humanos y los de Dios me hiere también a mí como la esquirla de una granada, y si por una parte soy yo mismo el que con dificultad acepto su Palabra, por otra, en el ejercicio de mi ministerio proiético, cuando me esfuerzo por hacer llegar esta Palabra a los oídos y corazones de mis hermanos, oigo la voz del Señor que repite en mi interior " ¡qué duros son para entender!". Mis hombros sufren el peso de los pecados de tantos, y más de una vez mis rodillas se doblan y caigo con El.
En el camino que llevamos recorriendo juntos, mi corazón ha adoptado otro ritmo, el del suyo; y me repite a cada latido: ¡ama!, ¡ama!, ¡ama! ¡y siempre ama!
No sé cuántos comprenderán mi testimonio, ni en qué medida lo harán. A mis hermanos sacerdotes les resultará familiar, en mi lugar habrían escrito lo mismo. Que para muchos todo esto siga resultando misterioso no me extraña en absoluto, ya les advertí que también para mí es un misterio. Para aquellos que no conocen al Señor resultará infructuoso tratar de comprender a su servidor. Por último, confieso que me afligiría ser comprendido en todo y por todos,. . . Gacaso no fue también El incomprendido?
Una Anédota: Un Testimonio de su Grandeza
JUAN PABLO II SE CONFIESA CON UN MENDIGO
Hace ya un tiempo se conoció en los medios de comunicación, esta hermosa historia que refleja el corazón paternal y la grandeza de alma del querido Papa Juan Pablo II. Lo compartimos porque "puede ayudarnos a redescubrir cuántas cosas maravillosas puede obrar el Señor en nuestra vida, si le abrimos el corazón y nos entregamos a su Amor…
"Un sacerdote norteamericano de la diócesis de Nueva Cork, redisponía a hacer su oración diaria en una parroquia de la ciudad de Roma. Al ingresar al templo, se encontró delante de un pobre mendigo.
Al sacerdote le llamó mucho la atención, por lo que lo miró un largo rato, hasta darse cuenta que ese mendigo le era conocido. Era un antiguo compañero de seminario, que había sido ordenado sacerdote el mismo día que lo había sido él…A ahora era un mendigo, en aquella parroquia.
El sacerdote se acercó, se presentó y ambos se abrazaron; el mendigo le contó amargado que había perdido su fe y su vocación. El cura quedó muy triste, por aquel relato y cómo se había dado este encuentro.
Al dia siguiente el sacerdote llegado de Norteamérica tuvo la oportunidad de asistir a la celebración privada de la Santa Misa del Papa; habiendo finalizado, pudo saludar a Juan Pablo II, se arrodilló ante él y le contó brevemente lo que le había sucedido a su compañero, hoy mendigo.
Juan Pablo II, quedó muy impresionado de este relato y al día siguiente envió una invitación personal al sacerdote para cenar con él. con una especial solicitud: que llevara también al "mendigo".
El sacerdote volvió a la parroquia, luego de un largo diálogo con su ex compañero de seminario, convenció al mendigo de acompañarlo, le ofreció ropa y dónde asearse.
El Pontífice, luego de la cena, pidió al sacerdote que los dejara a solas para dialogar, y le pidió al mendigo que escuchara su confesión. El hombre, el sacerdote mendigo, le respondió que no podía porque él ya no era sacerdote, a lo cual cariñosamente Juan Pablo II, respondió: "Una vez sacerdote, sacerdote para siempre".
El mendigo no sabía qué decir, entonces atinó a pronunciar estas palabras: "Santo Padre, estoy fuera de mis facultades de presbítero" ." Yo soy el Obispo de Roma, me puedo encargar de eso", dijo el Papa.
El mendigo escuchó al Santo Padre y luego, él mismo pidió al Papa que ahora escuchara su confesión. Luego, ante el corazón paternal de este Papa, Juan Pablo II, al que ya en vida llamaban "el Grande", el sacerdote mendigo lloró amargamente.
Sabes cómo termina esta historia ?… Juan Pablo le preguntó dónde había estado mendigando, y le designó asistente del Párroco de esa Parroquia, y encargado de "la atención a los mendigos".
Esta historia, llegó a tu corazón ?...Al mío sí… Me hizo pensar mucho en mi vida personal, y en la de tantos hermanos, cuando "andamos mendigando amor, esperanza, alegría, felicidad… qué bueno es encontrar un corazón así, el corazón de un sacerdote que nos brinde el perdón de nuestros pecados; y nos traiga un nuevo comienzo, una nueva oportunidad, una nueva manifestación del amor de Dios" …
Que te sirva también a ti…¡ Hay un hombre de Dios, un Pastor, un Papa Grande…que intercederá por vos ante el Señor…!: JUAN PABLO II "EL GRANDE"…
Señor, danos Santos Sacerdotes
"Oren al dueño de la mies, para que envíe más operarios…", nos dice Jesús.
Jesús pasa, en algún momento de nuestra vida; nos mira con amor a los ojos y nos llama, a una vocación específica: algunos a la vida sacerdotal; a otros, al matrimonio, a la vida consagrada o laical… Llama y a unos "los elige", esperando nuestra respuesta libre, generosa y fiel. Para que, desde "nuestra entrega en el amor generoso", los demás puedan descubrir" su presencia salvadora"…
Dejemos que dios mire nuestra familia. no tengamos miedo…El Señor, tal vez quiere elegir a uno de nuestros hijos, familiares o amigos para "el sacerdocio o la vida consagrada". como dice el Papa Benedicto. "El no quita nada, y lo da todo. quien se da a Él, recibe el ciento por uno…"
Oremos, para que el buen dios nos regale "muchas y santas vocaciones sacerdotales o a la vida consagrada".
Aquí, les dejo esta hermosa Plegaria de un Obispo… que todos podemos rezar en "familia"…

ORACIÓN PARA PEDIR "SANTOS SACERDOTES"
"SEÑOR ,
necesitamos Sacerdotes,
pero sacerdotes calcados en Ti.
No queremos sacerdotes ocasionales,
sino Sacerdotes a toda hora y auténticos.
Que nos transmiten a Ti sin términos medios,
sin restricciones, sin miedos.
QUEREMOS sacerdotes que consagran Hostias,
pero sobre todo almas transformadas en Ti.
Sacerdotes que hablen con la vida,
más que títulos académicos.
sacerdotes que gasten su sacerdocio,
en vez de estudiar cómo salvaguardar "su dignidad".
SEÑOR;
el hombre de hoy no ha cambiado mucho
del hombre de tu tiempo:
todavía tiene hambre, todavía tiene sed:
hambre y sed de Ti, y que Tú sólo puedes apagar.
DANOS, entonces, sacerdotes colmados de ti:
sacerdotes que nos den a Ti, esto es lo único que necesitamos.
A NOSOTROS, SEÑOR, nos sirven
sacerdotes de corazón abierto,
de manos agujereadas, de mirada limpia.
BUSCAMOS sacerdotes que sepan rezar,
más que organizar.
Sacerdotes que sepan hablar contigo,
porque cuando un sacerdote reza,
el pueblo está seguro.
HOY, SEÑOR, están de moda las encuestas;
se hacen sondeos acerca de cómo debe ser,
acerca del sacerdote que queremos,
acerca del tipo de Iglesia que queremos.
PERDÓNAME, SEÑOR,
jamás he respondido a estos requerimientos,
pero a Ti, Señor, te lo puedo decir:
el sacerdote lo quiero amasado en oración.
DANOS, SEÑOR, sacerdotes de rodillas callosas,
que sepan esperar, expiar, implorar…
AH, SEÑOR, me olvidaba:
Háznos dignos de tener sacerdotes así.
Amén ".
¡ Oremos en familia, ofreciendo un Padre nuestro al Señor ¡…
María Reina y Madre de los sacerdotes;
ruega por nuestros sacerdotes, házlos fieles y entregados.
Obra de las Vocaciones Sacerdotales
Parroquia "SANTA TERESA DE JESUS" - SANTA TERESA (Sta Fe) Argentina
UNA BREVE REFLEXIÓN.
“Queremos contarles que somos un Grupo de personas que nos reunimos, el primer viernes del mes para hacer la "HORA SANTA", con la exposición del Santísimo Sacramento (todos los meses); para rezar y celebrar luego la Santa Misa por las Vocaciones Sacerdotales y Religiosas.
Nuestro cura Párroco es el Padre CARLOS RÍOS, el cual se interesa y nos apoya en cada encuentro que realizamos.
Además, contamos con la colaboración de gran parte de la comunidad de Santa Teresa para ayudar a los seminaristas.
Y luego, el tercer miércoles de cada mes nos reunimos en la Parroquia con el Padre Carlos, quien nos da una charla, leemos los boletines vocacionales y comentamos el Santo Evangelio.
Pongamos nuestro empeño, para que muchos hermanos conozcan nuestras actividades; realizadas todas para que "muchos de los llamados sean también elegidos". Pero, como dice san Pablo: "¿ cómo responderemos si nadie nos ha llamado ?". De nosotros depende que extendamos o no la Buena Nueva del llamamiento divino. El apóstol dijo: "Ay de mí, si no evangelizare".
¿Dejaremos alguna vez lo inmediato por lo importante?...¡Así Dios lo quiera!...
Que por la intercesión de la Santísima Virgen del rosario, los bendiga el Buen dios Todopoderoso.
El Señor recomienda: "rogad al dueño del campo para que envíe obreros a su mies" (Lc 10,2). Conscientes de ésto, nos dirigimos en oración al Padre celestial, Dador de todo bien:
Padre bueno,
en Cristo, tu Hijo.
nos revelas tu amor,
nos abrazas como a tus hijos
y nos ofreces la posibilidad
de descubrir en tu voluntad
los rasgos de nuestro verdadero rostro.
Padre Santo,
nos llamas a ser santos
como tú eres santo.
Te pedimos que nunca falten a tu Iglesia
ministros y apóstoles santos que,
con la palabra y los sacramentos,
preparen el camino para el encuentro contigo.
Padre Misericordioso
da a la humanidad extraviada
hombres y mujeres que,
con el testimonio de una vida transfigurada
a imagen de tu Hijo,
caminen alegremente
con todos los demás hermanos y hermanas
hacia la Patria celestial.
Padre Nuestro,
con la voz de tu Espíritu santo,
y confiados en la materna intercesión de María
te pedimos ardientemente:
manda a tu Iglesia sacerdotes,
que sean testigos valientes
de tu infinita bondad. Amén.
Juan Pablo II, Octubre 1 de 1998,
Memoria de Santa Teresa del Niño Jesús, Doctora de la Iglesia
Me sedujiste Señor y me dejé seducir
Así habla el profeta Jeremías… y así lo han experimentado los santos a lo largo de la historia de la Iglesia… y así lo experimento yo… Dios me enamora, Dios me llama y cada uno es libre de responderle…Hace ya varios años que vengo clamando al Espíritu Santo y discernimiento sobre lo que Dios Padre quiere para mi vida… y es por eso que al ir descubriendo el proyecto de Dios, y el ir conociéndome tengo la certeza, no seguridad porque seguridades se tienen muy pocas y sí certeza interior. el espíritu santo me fue llevando a ir conociendo la Vocación de la Seglar consagrada, que no es algo menos que una religiosa y algo más que un seglar, la seglar consagrada tiene su propia llamada, su propia misión y su específico modo de ser… SER LEVADURA EN EL MUNDO… desde su hogar, su trabajo, las relaciones sociales; la seglar consagrada no se desvincula del mundo y tampoco huye del mundo, ninguna vocación debe usarse como refugio ni para huir…
Experimento en mí, el gran deseo de Seguir a Cristo… en esta vocación… de ser MISIONERA EUCARISTICA SEGLAR DE NAZARET, una institución de religiosas que tienen la especial consagración, viviendo el carisma EUCARÍSTICO REPARADOR… darle y buscarle compañía a Jesús Eucaristía… ya empecé mi aspirantazo para así poder ir descubriendo cada día lo que el Señor me vaya pidiendo.
Tengo en mi mente ver a las mujeres de obra de vocaciones quienes los Jueves están pidiendo y clamando al Señor por las vocaciones; es necesario arrodillarse frente al Sagrario y pedir… no es tarea de gente que no tiene nada que hacer sino tarea de todos quienes se sienten parte y llamados a hacer de Cristo el Corazón del mundo.
Quiero compartir con ustedes, comunidad de Soldini, donde allí fui gestando mi vocación, allí fui sintiéndome comunidad, allí fui experimentando el gran deseo de seguir a Cristo, que cuesta mucho pero que vale la pena y más aún cuando al verte a vos Padre Ariel, de rodillas y con tu mano en el Sagrario cada día pidiendo y reconociendo al SEÑOR como único Salvador, comprendí que la Eucaristía abandonada necesita reparación.
Gracias querido Padre en el sacerdocio y en el afecto por permanecer y por hacerme descubrir mi vocación y hacerme sentir parte de la Iglesia.
(…) Me encomiendo a sus oraciones, para poder ser fiel a lo que el Señor día a día me vaya pidiendo.
Que Nuestra Señora del Carmen siga regalando a la Iglesia y a nuestra comunidad numerosas y sinceras vocaciones…
GAGGIOLI, IRINA VICTORIA
Texto de:“TESTIMONIO”
Boletín Parroquial de Nuestra Señora del Carmen, Soldini (Sta. Fe, ARGENTINA) Nota: Quiero destacar algunas cosas, de este hermoso “Testimonio de una nueva Vocación en nuestra Comunidad”…¡La disponibilidad de Irina, a la obra que Dios quiere realizar en ella;y su entrega!...¡El valor que esta joven da a la Obra de las Vocaciones; a la oración de sus integrantes!...¡Cómo, pudo influir tanto en su vida y en su discernimiento, el testimonio de oración del Sacerdote de su comunidad!... Sergio B.
Dios te Bendecirá diez veces más de lo que hagas
El propósito de esta nota es para ayudarnos y ayudarles a entender el valor y la importancia del sacrificio voluntario y renuncia al menos de una hora de nuestro tiempo para acompañar a JESUS en el sagrario o en alguna celebración de Adoración eucarística.
Sin sacrificio no hay amor. Por eso es que los padres se sacrifican para alimentar, vestir, darles un techo y una educación a sus hijos. el espíritu del cristianismo es espíritu de sacrificio. Jesucristo lo sacrificó todo por amor a ti por tu salvación y TU a cambio ¿ qué sacrificas por ÉL?. Sacrifica un rato de tu tiempo y acompáñalo en el Sagrario.
1. Dios te bendecirá diez veces más de lo que hagas.
La Santa Eucaristía es el Sacramento de la infinita generosidad de Dios hacia los hombres. El te bendecirá más de lo que hagas porque nadie puede ganar a Dios en generosidad.
El querido y recordado Juan Pablo II decía:”seamos generosos con nuestro tiempo cuando vayamos a encontrarnos con Él”.
2. El sacrificio es la clave de la reparación.
El bien debe vencer al mal. La adoración es extraordinariamente buena para acabar con las cosas maleas que hay en el mundo de hoy. Pide adoración incesante y que estemos dispuestos a sacrificarnos para hacer reparación y ten por seguro que se abrirán las puertas del amor misericordioso de Dios sobre toda la humanidad.
3. Tu sacrificio traerá unidad a tu pueblo, patria y paz para el mundo.
La exposición solemne del Santísimo Sacramento es una gracia y necesidad para nuestro tiempo. “La sociedad será restaurada y renovada cuando todos sus miembros se agrupen alrededor de nuestro Emmanuel”.
4. No tengas miedo.
No temas salir de tu casa a la hora que sea. Donde está el Santísimo Sacramento es el lugar más seguro para estar, a donde ir y donde volver.
Jesús es la luz que ilumina toda oscuridad.
5. El sacrificio es la manera de expresar el amor.
La Eucaristía es la mayor expresión del amor de Dios hacia ti. Jesús se te da a Sí mismo. Todo lo que Él es y todo lo que tiene.
Dale tu sacrificio de pasar al menos una hora con Él y esa será la manera perfecta de expresarle tu gratitud por su regalo de amor infinito en la Sagrada Eucaristía.
6. Tu sacrificio consoló a Jesucristo en el Huerto de los Olivos.
Cuando Jesús estaba en ese lugar, un Ángel del cielo vino a consolarlo y le mostró todas las horas santas que tú harías y tu sacrificio de acompañarlo en el Sagrario. Supo que su amor le sería devuelto.
7. Tu sacrificio consuela a Jesucristo ahora.
El Evangelio dice que en el huerto de los olivos, el alma de Jesús estaba llena de tristeza, buscó a alguien que lo consolara y no encontró a nadie. Llamó a sus Apóstoles para que lo confortaran, pero ellos se durmieron. n hagamos como ellos. Ahora Jesucristo nos busca a nosotros para que velemos con Él aunque sea una hora.
8. Tu sacrificio convierte su dolor en consuelo.
En las imágenes de Jesús hay una corona de espinas alrededor de su Sagrado corazón. Jesús explica que estas espinas simbolizan el dolor del rechazo que sufre en el Santísimo Sacramento.
Esto causado por la indiferencia, frialdad e ingratitud de los hombres. Paradójicamente sufre más ahora que lo que sufrió en su entera Pasión.
El sacrificio que hagas de una hora al mes, a la semana o cuando puedas hará que cambie las espinas de su corazón en flores de consolación.
Tu disposición de hacer algo extra reparará por los que no están dispuestos a hacer nada.
9. Tu sacrificio hará que seas un oasis para el Corazón de Jesús.
El mensaje del Corazón de Jesús es “he aquí este corazón que ha amado tanto a los hombres y que es amado tan poco”. Tengo una sed terrible de que me ames en el Santísimo Sacramento.
Jesucristo busca tu amor, mi amor, nuestro amor en un mundo tan frío…no lo defraudemos.
10. Jesús te llamará dichoso.
La Sagrada Eucaristía es la continuación de la encarnación de Jesucristo en la tierra en donde Él mismo nació hace más de dos mil años en Belén. Está verdaderamente con nosotros como estaba entonces, otra vez viene humilde y callado y otra vez solo los humildes pueden ver con los ojos de la fe que te impulsa a venir a adorarlo.
Tu sacrificio es el oro, el incienso y la mirra que le agrada. Es más valioso que todos los regalos del mundo y es la llave que abre la puerta del corazón para que sus gracias y bendiciones se derramen sobre el mundo y se cumpla su promesa: Gloria a dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres en quienes Él se complace”. Por eso Jesucristo te llamó a ti dichoso, cuando le dijo a Tomás: has creído porque me has visto. Dichosos los que aún no viendo creen.
Jesucristo dijo:” si realmente crees en mi amor en el Santísimo Sacramento verás milagros hechos por mi amor”.
Unite a la adoración de los primeros Jueves del mes… donde además de pedirle al Padre que envíe más obreros a su mies, acompañamos a Jesús, presente y expuesto en la custodia hecho Pan de Vida.
Equipo de Obra de Vocaciones de la Iglesia Católica en Soldini
Nota: Artículo del Boletín Parroquial de Nuestra Señora del Carmen – Soldini
