Testigos del amor de Dios en el sufrimiento
"LA ENFERMEDAD"
"La enfermedad y el sufrimiento se han contado siempre entre los problemas más graves que aquejan la vida humana. En la enfermedad, el hombre experimenta su impotencia, sus límites y su finitud. Toda enfermedad puede hacernos entrever la muerte" (1500)
"La enfermedad puede conducir a la angustia, el repliegue sobre sí mismo, a veces incluso a la desesperación y a la rebelión contra Dios. Puede también hacer a la persona más madura, ayudarla a discernir en su vida lo que no es esencial para volverse hacia lo que lo es. Con mucha frecuencia, la enfermedad empuja a una búsqueda de Dios, un retorno a El" (1501).
Estas breves pero profundas reflexiones acerca de la enfermedad, hechas en el Catecismo de la Iglesia Católica; nos ayudan a ´ descubrir o redescubrir y experimentar la Misericordia del Padre, que nos invita a volver siempre a Él , a su abrazo, desde el sufrimiento o la enfermedad.`…
JESUS, MEDICO QUE PUEDE SANARNOS.
Quiero tomar textualmente estas palabras del CIC, para que alcances a comprender que "sólo el Señor puede sanar tu corazón".
"La compasión de Cristo hacia los enfermos y sus numerosas curaciones de dolientes de toda clase (cf Mt 4,24 ) son un signo maravilloso de que "Dios ha visitado a su pueblo" ( Lc 7,16 ) y de que el Reino de Dios está muy cerca. Jesús no tiene solamente poder para curar, sino también de perdonar los pecados ( cf Mc 2,5-12 ): vino a curar al hombre entero, alma y cuerpo; es el médico que los enfermos necesitan ( cf Mc 2,17 ). Su compasión hacia todos los que sufren llega hasta identificarse con ellos: "Estuve enfermo y me visitasteis" ( Mt 25,36 ). Su amor de predilección para con los enfermos no ha cesado, a lo largo de los siglos, de suscitar la atención muy particular de los cristianos hacia todos los que sufren en su cuerpo y en su alma. Esta atención dio origen a infatigables esfuerzos por aliviar a los que sufren.
A menudo Jesús pide a los enfermos que crean (cf Mc 5,34.36;9,23). Se sirve de signos para curar: saliva e imposición de manos (cf Mc 7,32-36; 8,22 -25),barro y ablución (cf Jn 9,6s).Los enfermos tratan de tocarlo (cf Mc 1,41; 3,10; 6,56), "pues salía de él una fuerza que los curaba a todos" (Lc 6,19). Así, en los sacramentos, Cristo continúa "tocándonos" para sanarnos".
Más adelante , nos enseña la Iglesia: "Conmovido por tantos sufrimientos, Cristo no sólo se deja tocar por los enfermos, sino que hace suyas sus miserias:"El tomó nuestras flaquezas y cargó con nuestras enfermedades" ( Mt 8,17; cf Is 53,4 ). No curó a todos los enfermos. Sus curaciones eran signos de la venida del Reino de dios. anunciaban una curación más radical: la victoria sobre el pecado y la muerte por su Pascua. en la Cruz, Cristo tomó sobre sí el peso del mal ( cf Is 53,4 -6 ) y quitó el "pecado del mundo" ( Jn 1,29 ), del que la enfermedad no es sino una consecuencia. Por su pasión y su muerte en la Cruz, Cristo dio un sentido nuevo al sufrimiento: desde entonces éste nos configura con El y nos une a su pasión redentora" ( 1503 al 1505 ) .

EL MINISTERIO DEL ALIVIO.
Jesús eligió a sus discípulos para que, tomando la propia cruz, aliviaran el sufrimientos de los demás. los hace partícipes de su ministerio de compasión y sanación . Ministerio que también se va a ir transmitiendo a sus sucesores.
Luego de su pasión y muerte; habiendo el Señor Resucitado consuela a los peregrinos angustiados y tristes; que sólo encuentran alegría verdadera cuando abren su corazón a la Verdad de la Fe y al partir juntos el Pan.
El Señor Resucitado envía a los discípulos a "imponer las manos" sobre los que están enfermos y les asegura que éstos sanarán. Estos signos, permanecen en la iglesia católica, manifestando que "Jesús es Dios que salva".
"Queridos míos, si Dios nos amó tanto, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros. Nadie ha visto nunca a Dios: si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece en nosotros y el amor de Dios ha llegado a su plenitud en nosotros" ( 1 Jn 4,11 – 13 ).
Esta es la PALABRA DEL SEÑOR, que nos llama a vivir el AMOR "unos a otros"; así SU AMOR permanecerá en nosotros y alcanzará la plenitud…
Es ese AMOR el que nos lleva a ayudar, aliviar el sufrimiento de los demás, que son "nuestros hermanos". desde PEREGRINANDO queremos hacer vida esta Palabra. Por eso, llegan hasta vos estas reflexiones…¡ Quiera Dios, que lleguen a tu corazón !...
La Iglesia, nos llama a vivir el Mandamiento Nuevo del Amor, dando especial predilección a quienes más sufren: "privilegiar el servicio fraterno a todos aquellos que requieren la cercanía misericordiosa del Buen Samaritano" ( St. Dom 180 ).
Jesús, nos prometió: "Vengan a Mí todos los que están afligidos y agobiados, y Yo los aliviaré. Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de Mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana" ( Mt 11,28 ).
El corazón misericordioso de Jesús nos promete ALIVIAR nuestros sufrimientos. No, que ellos desaparecerán; pero, sí, EL estará junto a nosotros, dándonos la gracia de Su Presencia amorosa en "los Sacramentos": Bautismo, Eucaristía, Unción de los Enfermos y la Reconciliación ( Confesión )…
Es tan grande el AMOR DE DIOS, que ha querido que nosotros – todos los bautizados -,recibiéramos el " don de la esperanza" para levantar el ánimo de nuestros hermanos…¡ Ser cristiano es ser hombre de esperanza !.
Una de las tareas confiadas a algunos de los laicos – uno de los carísmas, que el Espíritu santo ha regalado a la Iglesia -,es el MINISTERIO DEL ALIVIO : para visitar, atender y acompañar a los enfermos. Pero, todos los bautizados, somos invitados y llamados por Jesús a ejercer el "servicio del alivio"…Desde "PEREGRINANDO", humildemente queremos realizarlo, desde esta iniciativa; si nos dejas entrar en tu corazón ! ¡ Para acompañarte, desde estas palabras cargadas de una alegre esperanza que brota siempre del AMOR DE DIOS, que permanece en nosotros y alcanza su plenitud si lo hacemos vida en nosotros !.
UN TESTIMONIO MARAVILLOSO.
Al escribirte, viene a mi mente y a mi corazón el "testimonio en el sufrimiento" que nos dejó el querido papa JUAN PABLO II. Cuando inició su pontificado – proféticamente -, visitando un amigo enfermo en la Clínica Gemelli, dirigiéndose luego a los demás pacientes, dijo: "Quiero empezar mi pontificado apoyándome en los que padecen y unen su dolor a la oración". Y ha sido éste, un pontificado extraordinario, siempre marcado por el ofrecimiento de su dolor : "para que se cumplan los designios de Dios y por el bien de la Iglesia" ( Vía crucis, Viernes santo `2005 )…
"Mi enfermedad me ha hecho entender mejor los servicios que Dios me llama a prestar. Entre ellos está el don del sufrimiento ", solía repetir…
Con sus enfermedades, sus múltiples achaques físicos, su silencio de los últimos días… y a lo largo de estos más de 26 años, nos enseñó que: "El dolor es sobrenatural porque está arraigado en el misterio divino de la redención, y es también profundamente humano porque en él la persona se conoce a sí misma: su humanidad, su dignidad y su misión".
Sus palabras nos pueden ayudar - ¡ a vos amigo enfermo y también a mí ! -; a comprender mejor cuál es el sentido del dolor: "Tú sufres y yo también, pero nuestro sufrimiento tiene un sentido profundo, y una dirección. El sentido del sufrimiento es el AMOR".
En aquella hermosa y profunda Encíclica "SALVIFICHI DOLORIS", nos decía: "CRISTO enseñó al hombre a hacer el bien mediante su sufrimiento, y a hacer el bien a quienes sufren"…
Tomando la PARÁBOLA DEL BUEN SAMARITANO ( Lc 10,25 – 37 ) – que invitamos a meditar desde tu realidad personal -; podemos descubrir como nos decía Juan Pablo II: " … el mensaje de esta historia, y de todo el evangelio, es que el hombre está llamado a amar mediante el dolor".

EL DOLOR OFRECIDO.
Todos ( también vos ), desde y con nuestros sufrimientos físicos, morales, espirituales, materiales… estamos llamados por el Señor a ´ vivir el amor de Dios `, a dar frutos de vida en el amor… ¡ Todo dolor se transforma desde la oración, en "canal de gracia" para la propia vida y para los demás !!!.
No te desanimes ante el dolor…¡ Ámalo !. ¡ Sí, ámalo !, porque allí, te está amando el Señor y te estás uniendo así a su pasión redentora…
¡ Cuánto bien puedes hacer a los tuyos, a la Iglesia y a la paz del mundo, desde "tu dolor ofrecido" !.¿ Lo sabías ¿…¡ Tus dolores físicos, tu bastón, tus achaques, tu silla de ruedas, tu cama… te hacen "discípulo y testigo del amor de Dios, que permanece en ti y alcanza su plenitud !...
Si así comprendes tu enfermedad, tu sufrimiento, vivirás el DON DE LA ESPERANZA, que todos hemos recibido en el bautismo. Y te sentirás llamado por JESUS, también tú, a "llevar alivio al corazón afligido de tantos hermanos". Porque El se hará presente en ellos, para consolarlos, desde ti y tu testimonio en el dolor ofrecido.
¡ Qué MISION tan bella, para nosotros los enfermos: OFRECER, ENTREGAR… NUESTRO SUFRIMIENTO POR AMOR, PARA LA SALVACION DE TANTAS ALMAS, LA CONVERSION Y LA FELICIDAD VERDADERA DE QUIENES AMAMOS !...
Que el Espíritu Santo, Consolador de los Afligidos, con sus dones, "nos ayude a comprender y experimentar en nuestra historia personal este amor de DIOS, que quiere alcanzar su plenitud en nosotros".
Que MARIA, Madre del Amor Hermoso, te acompañe siempre con su presencia maternal y te sostenga con su abrazo…
Sergio Ariel Bacigalupe
Revisión de Texto:
Pbro CARLOS RIOS, Cura Párroco de Santa Teresa (Arquidiócesis de Rosario – ARGENTINA).
Queridísimos Hermanos, que sufrís en el cuerpo o en el espíritu: sepan que siempre estarán cerca de mi corazón y que los recuerdo en la oración.
Ustedes, que están marcados con los estigmas de la enfermedad, unan vuestros sufrimientos a los de Jesús crucificado y resucitado; ofrézcanlos como sacrificio puro a la santísima Trinidad por el bien de la Iglesia y de la humanidad. Así darán su aporte a la obra de Cristo por la salvación de los pecadores. darán gloria a Dios y serán considerados dignos de la gloria futura del Paraíso".
JUAN PABLO II "A LOS ENFERMOS"
¡ SANA LAS HERIDAS DE TU CORAZÓN DÁNDOLE LUGAR A 'JESUS' QUE TE AMA Y TE LLAMA, PARA DAR ALIVIO A OTROS HERMANOS QUE SUFREN… DESDE TU DOLOR AMADO Y OFRECIDO!!!
LA IGLESIA Y LOS ENFERMOS
Iluminada y animada por un testimonio tan grande, la Iglesia está llamada a manifestar solidaridad y solicitud hacia quien afronta la prueba de la enfermedad, en primer lugar ayudando a ver la enfermedad y la muerte misma no como una negación de lo humano, sino como un itinerario que siguiendo las huellas del sufrimiento, la muerte y resurrección de Jesús, nos conduce a la vida verdadera y eterna"
"Queda grabado en nuestro corazón el testimonio que nos ha dado mi amado predecesor Juan Pablo II: hizo de la cátedra del sufrimiento una cumbre de su magisterio.
BENEDICTO XVI
Testimonio
"Dios obra Sanación por la Fe y el Amor de sus Hijos"
Enero de 2007El te encontrará a tí...
¿Por qué?
Algunas veces Dios permite que caigamos de espalda...
para que así dirijamos nuestra mirada hacia el cielo"
Esta frase tan sencilla,
nos muestra el por qué de muchas cosas.
En cuántas ocasiones hemos preguntado
y hasta reclamado a Dios,
por qué nos sucede algo,
o por el contrario, por qué no nos sucede.
Dios nos muestra que en muchos casos
lo mejor para nosotros es un golpe,
para así poder comprender
que la solución no está
en donde la buscamos,
sino en Él.
Así que,
cuando caigamos
no preguntemos
POR QUÉ nos sucede,
sino PARA QUÉ nos sucede,
tal vez, Dios desea mostrarnos
la respuesta a TODOS nuestros problemas...
Que Dios te bendiga
Jesús está vivo
Oración de Sanación interior
Muchas veces en nuestros Programas hemos hablado de esta Verdad: Dios nos quiere sanos. Ante todo, quiere nuestro corazón sano, libre de toda enfermedad que hiera, lastime nuestro interior…
Muchos oyentes han orado con nosotros por su sanación interior o la de sus seres queridos, heridos por complejos y miedos que no le dejan ser felices; incluso enfermando su cuerpo.
Sugerimos esta Oración del P. Emiliano Tardif "por la curación de nuestra memoria". Hacerla en voz alta, lejos de toda distracción…
“ Padre de Bondad, Padre de amor, te bendigo, te alabo y te doy gracias porque por amor nos diste a Jesús.
Gracias Padre porque a la luz de tu Espíritu comprendemos que Jesús es la luz, la verdad y el buen pastor, que ha venido para que tengamos vida y la tengamos en abundancia. Hoy Padre, me quiero presentar delante de Ti, como tu hijo.
Tú me conoces por mi nombre. Pon tus ojos de Padre amoroso en mi vida.
Tú conoces mi corazón y conoces las heridas de mi historia.
Tú conoces todo lo que he querido hacer y no he hecho. Conoces también lo que hice o me hicieron lastimándome.
Tú conoces mis limitaciones, errores y mi pecado.
Conoces los traumas y complejos de mi vida.
Hoy,Padre, te pido que por el amor que le tienes a tu Hijo Jesucristo, derrames tu Santo Espíritu sobre mí, para que el calor de su amor sanador, penetre en lo mas íntimo de mi corazón.
Tú que sanas los corazones destrozados y vendas las heridas, sáname aquí y ahora: mi alma, mi mente, mi memoria y todo mi interior.
Entra en mí, Señor Jesús, como entraste en aquella casa donde estaban tus discípulos llenos de miedo.
Tú te apareciste en medio de ellos y les dijiste: "paz a vosotros". Entra en mi corazón y dame tu paz. Lléname de amor. Sabemos que el amor echa fuera el temor.
Pasa ahora, por mi vida y sana mi corazón. Sabemos, Señor Jesús, que Tú lo haces siempre que te lo pedimos, y te lo estoy pidiendo con María, mi Madre, la que estaba en las bodas de Caná cuando no había vino y tú respondiste a su deseo, transformando el agua en vino. Cambia mi corazón y dame un corazón generoso, un corazón afable, un corazón bondadoso, dame un corazón nuevo.
Haz que venga sobre mí el Espíritu de las bienaventuranzas, para que pueda saborear y buscar a Dios cada día viviendo sin complejos ni traumas junto a los demás, junto a mi familia, junto a mis hermanos.
Te doy gracias, Padre, por lo que estás haciendo hoy en mi vida. Te doy gracias de todo corazón porque tú me sanas, porque tú me liberas, porque tú rompes las cadenas y me das la libertad.
Gracias, Señor Jesús, porque soy templo de tu Espíritu y este templo no se puede destruir porque es la casa de Dios.
Te doy gracias, Espíritu Santo, por la fe. Gracias por el amor que has puesto en mi corazón. ¡ Qué grande eres, Señor Dios Trino y Uno!.
Bendito y alabado seas, Señor.”Fortaleza en la Fe, para la Enfermedad
“La enfermedad conlleva inevitablemente un momento de crisis y de seria confrontación con la situación personal. Los avances de las ciencias médicas proporcionan a menudo los medios necesarios para afrontar este desafío, por lo menos con respecto a los aspectos físicos. Sin embargo, la vida humana tiene sus límites intrínsecos, y tarde o temprano termina con la muerte.
Esta es una experiencia a la que todo ser humano está llamado, y para la cual debe estar preparado”.
“La Iglesia, siguiendo el ejemplo del buen samaritano, ha mostrado siempre una solicitud particular por los enfermos. A través de cada uno de sus miembros y de sus instituciones, sigue estando al lado de los moribundos, tratando de preservar su dignidad en esos momentos tan significativos de la existencia humana. Muchas de esas personas – profesionales de la asistencia sanitaria, agentes pastorales y voluntarios- e instituciones en todo el mundo sirven incansablemente a los enfermos, en hospitales y en unidades de cuidados paliativos, en las calles de las ciudades, en proyectos de asistencia a domicilio y en parroquias.
Ahora me dirijo a vosotros, queridos hermanos y hermanas que sufrís enfermedades incurables y terminales. Os animo a contemplar los sufrimientos de Cristo crucificado, y, en unión con él, a dirigiros al Padre con plena confianza en que toda vida, y la vuestra en particular, está en sus manos. Confiad en que vuestros sufrimientos, unidos a los de Cristo, resultarán fecundos para las necesidades de la Iglesia y del mundo.
Pido al Señor que fortalezca vuestra fe en su amor, especialmente durante estas pruebas que estáis afrontando. Espero que, dondequiera que estéis, encontréis siempre el aliento y la fuerza espiritual necesarios para alimentar vuestra fe y acercaros más al Padre de la vida. A través de sus sacerdotes y de sus agentes pastorales, la Iglesia desea asistiros y estar a vuestro lado, ayudándoos en la hora de la necesidad, haciendo presente así la misericordia amorosa de Cristo hacia los que sufren.
Por último, pido a las comunidades eclesiales en todo el mundo, y particularmente a las que se dedican al servicio de los enfermos, que, con la ayuda de María, Salus infirmorum, sigan dando un testimonio eficaz de la solicitud amorosa de Dios, nuestro Padre.
Que la santísima Virgen María, nuestra Madre, conforte a los que están enfermos y sostenga a todos los que han consagrado su vida, como buenos samaritanos, a curar las heridas físicas y espirituales de quienes sufren. Unido a cada uno de vosotros con el pensamiento y la oración, os imparto de corazón mi bendición apostólica como prenda de fortaleza y paz en el Señor”.
Benedicto XVI; “Jornada Mundial del Enfermo 2007”

Queridísimos Hermanos, que sufrís en el cuerpo o en el espíritu: sepan que siempre estarán cerca de mi corazón y que los recuerdo en la oración.
"Queda grabado en nuestro corazón el testimonio que nos ha dado mi amado predecesor Juan Pablo II: hizo de la cátedra del sufrimiento una cumbre de su magisterio.